domingo, agosto 28, 2005

Autosuficiente


Reconozco que durante mucho tiempo mantuve la estúpida idea de que nadie es autosuficiente.
Bien, evidentemente, esto es un tremendo error...las divas somos autosuficientes y en especial ésta que escribe debería ser la más autosuficiente de las divas del universo.
Aunque ya hace tiempo que decidí que los amigos más vale pocos que malos y quizá mi máxima más repetida es aquella de "más vale calidad que cantidad", aún no la había llevado a su extremo máximo.

Bien, pues parece que es hora de hacerlo.

¿Qué tu teléfono lleva 2 meses sin sonar?
Eso es que todos saben que te gusta el silencio.

¿Qué tu actividad diaria tiende a cero?
Te están dando la oportunidad de conocerte a ti misma.

¿Qué tus inclinaciones al asesinato colectivo se están desarrollando de manera alarmante?
Ellos siempre supieron que necesitabas profundizar en tus instintos sanguinarios para llegar a la perfección.

¿Qué te sientes sola?
Qué tontería es esa! Recuerda, calidad>cantidad...y quién mejor que tú misma?

Y lo mejor de todo es que te da exactamente igual. Tú eres autosuficiente. No necesitas a nadie y, es más, estás consiguiendo recuperar tu paz mental (sí, esa que nunca has tenido) e incluso estás dejando de sentir vértigos.

Y sabes que lo hacen para que te acostumbres, por supuesto! Ya que vas a pasar 6 meses en otro país, lejos de todos aquellos a los que quieres pero no necesitas (eres autosuficiente, recuerda!) necesitas un entrenamiento.
Y ellos, que lo saben, harían cualquier cosa por tí.

Gracias, gracias a todos por el entrenamiento, he descubierto que se está muy bien, por cierto. Seguid con vuestras apretadas agendas.

Gracias a ti también, por saltarte el entrenamiento y llamarme cada día desde el culo del mundo...ese culo del mundo en el que aterrizaré en 15 días. Gracias por ser la excepción que rompe mi regla de la autosuficiencia.

domingo, agosto 21, 2005

Trepando

Sí, porque ya es hora de poner las cosas en su sitio y no dejar que vuelvan a salirse.

Sí, porque de este modo se acabaran esos lloriqueos estúpidos por causas estúpidas.

Sí, porque no me quiero resbalar con tanta lágrima fácil soltada en otras madrugadas.

Sí, porque cuanto más arriba llegue más lejano veré el suelo y podré gritar fuerte que he llegado lejos.


Sí, porque, en definitiva, mi consciencia está hecha para trepar.

jueves, agosto 18, 2005

Soledad (versión 2.0)

Es genial no recibir ni una llamada de teléfono. Es genial no recibir ni un mensaje. Es genial no tener a nadie conectado en el messenger. Es genial tener vacía la cuenta de correo. Es genial no tener ningún comentario en el blog. Es genial que todo esto pase desde hace días.


Una p-i nunca admitirá (más bien no quiere admitir) que todo esto le hace sentir pequeña, que se siente ninguneada, ignorada...que necesita atención y mimos. Una p-i siempre se resistirá a llevar una pancarta pidiéndo que le hagan caso (porque el orgullo es lo primero).

Sin embargo, eso es lo que he hecho inconscientemente. O no era tan inconsciente?

sábado, agosto 13, 2005

Hablamos?

Creía que tener los nombres de treinta y cinco personas en el programa internáutico más famoso para hablar de cualquier cosa a la una de la madrugada era suficiente por no sentirse como me estoy sintiendo en este momento

Quizá el que estas personas no estén sentadas delante de su pantalla es un factor importante a tener en cuenta

Pero hoy es viernes, es la una de la madrugada, y en mi habitación solo hay una persona señalada con el color verde de la esperanza

Me temo que estoy sola

lunes, agosto 01, 2005

La nueva

No debería ser difícil. Hacer bailar un rato los dedos sobre el teclado. Decir “Hola”. “Soy tal”. “A partir de ahora os torturaré con mi pésima escritura también aquí”. “Y es un honor”. Pero nunca se me han dado demasiado bien las presentaciones.

Soy de las que se esconde. De las que observa. La chica que se queda en silencio hasta que cree que lo que tiene que decir merece la pena. De aquellas que erróneamente pasan por tímidas. Porque no disfrutan hablando de Zara. Y no sonríen cuando el baboso de turno les dice “hola guapa” en un bar. Mirando 15 centímetros por debajo de la barbilla. De esas personas que no conoces si no quieres. Si no quieren. De las raras. Sin comillas. Las que disfrutan de su complejidad para maldecirla después y ahogarse en el lodo de su mente. Radical. Borderline. Absurda. Blanco o negro.

Por eso escribo. Precisamente aquí. En un diván. Lejos de vitrinas utópicas y gramáticas perfectas. Porque se pueden decir las cosas como son aquí arriba. En la cabeza. Donde vivo (vivimos). Con los pies aún demasiado alejados del suelo. Y los bolsillos suficientemente cargados de piedras para no volar entre las nubes. Comienza mi andadura p-i. Gracias a las que lo habeis hecho posible.